Esta semana ha sido la semana de entrega de trabajos finales en la universidad para mi. Como parte de la clase de practicas espirituales nos tocaba hacer un resumen de nuestro recorrido espiritual hasta hoy, y a pesar de que algunos ya han escuchado esta historia, creo que muchos de ustedes mis lectores merecen conocer un poco mas de mi.
Esta historia, hace parte de un libro que he venido escribiendo como autobiografia y como parte de una catarsis a el evento que causo uno de los mayores dolores en mi vida, y que solo la gracia de Dios me ha permitido superarla. El libro creo que se demorara un poco, por que como le decia ayer a mi hija, cada que me pongo a escribir mis lagrimas no dejan de salir. Leeanla, y si creen necesario dejenme sus comentarios. Dios les Bendiga,
Salmos 139:16 (Nueva Versión Internacional)
16 Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación:
todo estaba ya escrito en tu libro;
todos mis días se estaban diseñando,
aunque no existía uno solo de ellos.
Cada que hago un alto en mi vida, puedo ver cuan inmensamente verdadero en nuestro Dios y como El cumple día a día con su palabra en mi vida. El verso que he citado al principio de esta reflexión me acuerda y reafirma que no estoy aquí en este mundo, en esta vida, por una explosión estelar, sino que todo ha sido , es y seguirá siendo parte de un plan perfecto.
Un plan perfecto desarrollado por mi creador, tu creador, nuestro creador, para que seamos parte de sus ejércitos, y de que algún día en la eternidad nos deleitemos cantando glorias a su nombre y disfrutándole durante toda la eternidad. Pero no puedo decir, que mi vida o mi historia en los caminos del Señor comenzó en mi infancia, por que entonces estaría contrariando a lo que dice en el salmo citado anteriormente. Yo lo creo, creo que el había ya hecho todo el diseño de mi vida, cuando aun ninguno de mis días aun existieran. Y es por eso que todos los días de mi vida, doy y daré gracias al altísimo, por fijarse en mi, en este siervo suyo indigno de tan alto premio.
Para mi, y atreves de mi vida, son dos las principales practicas espirituales que han llegado a ser parte fundamental de mi caminar de fe: la oración y la lectura bíblica.
La oración, me abre el camino, me abre una llamada directa con mi creador y Dios. La oración, me abre caminos de doble vía, de interacción con mi creador, Dios y salvador. Se que me escucha, se que me atiende, se que esta atento a mi llamado, sin importar la hora o el lugar. Es por eso que el tenerle cerca en oración me llena de “gasolina” espiritual.
No puedo tampoco dejar atrás mi práctica espiritual de la lectura diaria de su palabra. Y es que si la oración me conecta hacia arriba, la lectura bíblica me conecta en ambos sentidos, por que cuando lo hago puedo escuchar la voz de mi Dios hablando, susurrando a mi oído diciendo mi nombre, llamándome como su hijo, y diciéndome aquí estoy.
Pero estas dos practicas no llegaron a mi vida por coincidencia, ni tampoco me las encontré en cualquier calle, llegaron a mi el día que le conocí y lo hice mi salvador, y todo sucedió de la siguiente manera:
Para mi ese sábado formaba parte de la rutina de todos los sábados, yo había amanecido literalmente pegado al televisor viendo los “muñequitos” de moda, era que para ese entonces muy probablemente el año de 1976 yo solo contaba con ocho años y mi mundo transcurría entre la escuela, las tareas, mis asignaciones en la casa y por supuesto la televisión.
Mi papa había llegado a eso de las tres o cuatro de la tarde de su trabajo y después de almorzar se había quedado hablando con mi mama en la sala, ella no daba ni una pista de lo que estaban tramando en compañía de mi prima.
Y es que horas antes de que papa y Edmundo (así se llama el esposo de mi prima) hubieran llegado a casa, ellas dos habían estado charlando a escondidas en la cocina del apartamento que compartíamos en aquella calurosa ciudad; Por mas que habían querido excluirme o por lo menos no dejarme escuchar su conversación yo me había dado cuenta de que era lo que estaban planeando.
Ellas estaban intrigadas por que desde hacia unos meses atrás, los hombres de la casa habían cambiado su rutina de quedarse los sábados en el apartamento, por el salir muy acicalados a eso de las siete de la noche sin decir para donde y regresando tres horas mas tardes con una cara de satisfacción que no les daba espacio a disimular la felicidad que rebosaban. A ellas su natural suspicacia les decía que algo diferente les estaba pasando, y aunque así era, no era precisamente lo que ellas estaban imaginando.
Pues bien, el acuerdo había quedado listo y ahí estábamos a punto de ejecutar su plan maestro. Pero no fue sino hasta cuando se acerco la hora en que mi papa y Edmundo comenzaron su proceso de preparación, que las dos damas de la casa también se dieron a la tarea, no solo de ponerse “la pinta”, o mejor dicho sus mejores vestidos sino también de acicalar a sus hijos para que hicieran parte del convite.
Cual no seria la sorpresa de los caballeros cuando ante su “Ya volvemos”, recibieron un “Nosotras los acompañamos hoy”….ja,ja,ja y es que no es para mas, sino para reírse cuando hoy me acuerdo de eso y me doy cuenta que Dios tiene sus formas y tiempos ya definidos para sus planes.
Ese mismo día, nos fuimos supuestamente de paseo familiar, pero las sorpresas seguían llegando y los señores no iban para ninguna fiesta (al menos terrenal o carnal), ni a ninguna cena de gala, ni a ninguna discoteca, No. Ellos estaban asistiendo a un grupo cristiano de oración que para entonces se llamaba “Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo” o lo que hoy conocemos como “Alfa y Omega”.
Después de estar un rato ahí, disfrutando de un periodo de oración y de predica que el orador ese día nos compartió, surgió la invitación a aceptar a Jesucristo como nuestro Señor y salvador, fue ahí en ese mismo instante cuando junto a mi mama, mi prima y algunos otros mas tome la decisión de seguirle, o mas bien El tomo ese día y circunstancia para extenderme la invitación para ser parte de esa gran familia, su gran familia. Dios, ya sabia que yo, humilde mortal habría de comenzar mi largo trasegar en sus caminos, por esas cosas de un paseo sabatino en familia. Pero como ahora lo se, eso solo fue parte del plan, de su plan por que Él ya me había conocido desde el vientre de mi madre, ya desde mi gestación El tenia todo escrito en sus libros, mis días ya estaban marcados aunque ni siquiera hubieran comenzado.
Y aunque yo no comencé ahí mismo a trabajar en los caminos del Señor, el si ya había comenzado a hacer su obra. Para mi la vida seguía normal: Escuela, Tareas, Familia, y muy a pesar de que para ese entonces yo servia como acolito en la iglesia católica de la ciudad donde vivíamos, nosotros comenzamos a ser parte integral de las reuniones de los sábados de Alfa y Omega, es esa clase de dualismo que vivimos en un comienzo todos aquellos que veníamos de tradiciones Católico-Romanas. Yo no sentía nada distinto de lo que debería sentir, supongo, por que no me acuerdo, que en mi pequeña mente surgían preguntas como de el por que o para que me había servido recibir a mi Señor Jesucristo; pero no fue sino hasta mucho después que vine a comprender que como había pasado en la parábola del Sembrador en Mateo 13:19-25 (NVI):
19 Cuando alguien oye la palabra acerca del reino y no la entiende, viene el maligno y arrebata lo que se sembró en su corazón. Ésta es la semilla sembrada junto al camino.20 El que recibió la semilla que cayó en terreno pedregoso es el que oye la palabra e inmediatamente la recibe con alegría;21 pero como no tiene raíz, dura poco tiempo. Cuando surgen problemas o persecución a causa de la palabra, en seguida se aparta de ella.22 El que recibió la semilla que cayó entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan, de modo que ésta no llega a dar fruto.23 Pero el que recibió la semilla que cayó en buen terreno es el que oye la palabra y la entiende. Éste sí produce una cosecha al treinta, al sesenta y hasta al ciento por uno.
Y esa semilla que ese día había sembrada en mi, había caído en tierra fértil y a su tiempo iba a comenzar a producir sus frutos, por mas de que en el camino hubo, ha habido, y muy probablemente seguirá habiendo mala yerba alrededor tratando de que no crezca. Pero para mí esos días eran de felicidad de primer contacto, de mi primer amor.
Algún tiempo después a mi papa que para ese entonces era director de noticias de una cadena radial en nuestro querido país de Colombia, lo trasladaron para otra ciudad con nuevas asignaciones; Pero esto no afecto nuestras relaciones de grupo cristiano y seguimos asistiendo a las reuniones de los sábados pero esta vez era algo mas fuerte por que las reuniones estaban dadas por ex – convictos, ex – drogadictos y gente que trabajaba en el ministerio de cárceles; Esto era un ministerio de choque, habían muchachos cuyo fuerte era ir a evangelizar en los lados mas peligrosos de la ciudad. Si algo hubo aquí por conocer y para crecer era ver la sed de compartir el mensaje de parte de este grupo de muchachos. Creo si no estoy mal que para esta época nació en Colombia lo que se llamo el Evangelismo Explosivo, y si que era explosivo.
Aquí sin distinciones de edad, color, sexo o condición social se movía la palabra. Literalmente “tragábamos” Biblia como desesperados y esto fundamento o mejor dicho lleno muchos de los espacios aun vacíos de la bodega de mi mente. Para mi era muy normal, el recitar un verso de la Biblia o compartir lo que en esa época (no se si todavía se llame así) era el método de compartir más rápido del mundo: Las Cuatro Leyes Espirituales.
Para este tiempo ya no asistíamos a la iglesia católica, pero a pesar de esto mis padres me pidieron que hiciera la llamada primera comunión, la confirmación y no se que otro sacramento. Yo creo que esto era mas a solicitud de las abuelas quienes seguían radicalmente su fe católica. Para mí, el hacer estas cosas me hacían sentir que estaba más del lado espiritual que del terrenal y eso me gustaba. Así fue como transcurrieron mis últimos dos años antes de cumplir mis primeros diez o mejor dicho era llegar al punto o momento en la vida donde las abuelas decían que el niño ya tenía uso de razón. En ese momento y para cuando ya estábamos casi que establecidos, llego el nuevo traslado de mi papa. Para nosotros, a pesar de nuestras amistades en esta ciudad, la noticia fue una alegría completa. Volvíamos a nuestro terruño, cerca de nuestra familia cercana: tíos, tías, primos, primas, abuelos. A nuestra tradición, a la bella ciudad de Santiago de Cali.
Pero no todo seria color de rosa. Por que a partir de un evento mayor en mi vida, me veria enfrentado a el dolor, a la perdida, que a su vez me llevaron a un crecimiento espiritual que seria el resultado de pasar por “El valle de sombra y de muerte” como nos lo dice el salmo 23.
Ese día desde la mañana había estado acompañando a mi padre en sus labores diarias, tanto en el noticiero radial que dirigía para ese entonces como en el resto de sus actividades matutinas en búsqueda de la noticia diaria. Y aunque yo podía decir que disfrutaba de estas actividades, no estaba con el porque yo había pedido; no, esto hacia parte del plan de castigo si así pudiera llamarse por eso de haber perdido mi cuarto año de bachillerato o mas conocido hoy como noveno. El hecho era que si quería continuar con mis estudios debía pasarme a la nocturna del mismo colegio pero con la diferencia que para poder pagarlo debía trabajar al lado de papa como mensajero, grabador, patinador, etc…etc. Mejor dicho: Oficios Varios. Mi padre no imaginaba que esto era un curso intensivo de trabajo que el me estaba dando guiado por Dios para prepararme para lo que había de venir.
Hoy por hoy se que todo era parte de un plan divino, y no era por que yo era mal estudiante o que mis profesores no me querían o me tenían rabia (aunque confieso que alguna vez lo pensé). No, simplemente Dios como en cada uno de los planes que el ha ejecutado en mi vida, estaba preparando todo para que así, no fuera tan brusco el cambio de ser un joven estudiante de solo catorce anos a ser la cabeza de un hogar , aunque a pesar de todo no dejo de serlo.
Recuerdo que aquella noche nos encontrábamos mi compañeros de estudio y yo, cantando en nuestra reunión de Amor y Amistad en el Colegio la canción de Roberto Carlos “Tu eres mi hermano del alma, realmente el amigo” y yo sin saber lo que estaba ocurriendo lo hacia como si supiera que estaba cantando una despedida a mi mejor amigo aquí en la tierra: mi padre.
Fue solo hasta que llegamos nuevamente a los salones que vi venir a mi profesor Efraín con cara de tristesa, a tal punto me hablo con su cara que mi pregunta no fue que paso, sino que le paso a mi papa? No se por qué mi corazón lo supo de inmediato a pesar de que mi profesor me dijo que el “solamente” estaba grave en el hospital. No se quien me acompaño de regreso a casa, no se quien mas del colegio salió conmigo, lo que si recuerdo es que el barrio estaba conmocionado. La calle donde vivíamos estaba llena de gente, de los que vivían ahí y de los que no.
Lo que si era notorio eran los murmullos a mis espaldas que seguían al silencio cuando notaban mi presencia; yo seguía sin entender, o queriendo no entender que era lo que estaba pasando y por qué tanto alboroto si mi papa solo estaba herido en el hospital.
Cuando llegue a mi casa, la puerta estaba abierta y a ella entraban y salían toda clase de personas, conocidos y desconocidos. Hubo algo que me hizo aterrizar y volver a la realidad: mi pequeña hermana de solo 3 años quien sentada en una de las ventanas de la casa parecía repetir un casete como de muñeco parlanchín, la diferencia es que este sonido no era agradable, ella solo decía: “Mi papa se murió, mi papa se murió, mi papa se murió”.
Al entrar yo en la casa, nuestra tía Fanny estaba al frente de la coordinación de todo y ella también me lo explico: a mi papa le acababan de hacer un atentado que había resultado mortal; mi mente solo atino a cuestionar lo que todos como humanos preguntamos al creador en esto momentos: Por que Señor ¿?.
Después de un buen rato aparecieron unos agentes de la policía secreta en mi búsqueda por dos motivos en especial: Uno, yo era la persona que había estado con el toda la mañana y según informaciones los asesinos habían estado detrás de mi papa durante todo el día hasta que llego la noche y esta los cobijo para lograr su cometido. Dos, por que según ellos habían unos denuncios hechos por un periodista y debía ir a reconocer la firma de mi papa. De paso hacia la estación de policía donde estaban las denuncias pasamos por las instalaciones del periódico donde había ocurrido el siniestro y todavía pudimos ver el carro con el vidrio delantero destrozado y los curiosos mezclados con las autoridades y la prensa. Yo simplemente no quise arrimar, me pareció demasiado morboso y doloroso el querer ser parte de este espectáculo malévolo.
Después de estar prácticamente toda la noche en búsqueda de pruebas y supuestas denuncias, los investigadores llegaron a la conclusión de que por ahí no iban a encontrar nada. A decir verdad no se ni donde ni como pase la noche, lo que si se es que no pase cerca de ninguno de mi familia. Mi madre había alcanzado a llegar al hospital de manera tan rápida que hoy después de muchos años ella recuerda que sintió el cuerpo de mi padre aun con el calor de una persona viva y que por mas que quería asimilar su muerte para ella era como un mal sueño del que pronto despertaría. Para el momento que mi memoria me vuelve a llevar a los eventos ocurridos en esa semana, vuelvo a recordar ya estando en casa de mi tío Aníbal en donde se encontraban mi abuela materna, mis primos, mis tíos, todos sin querer decir mucho. Nadie podía creerlo, y fue el día y la noche del segundo día. La ciudad se conmovió a tal punto que la caravana fúnebre se realizo a pie entre las dos ciudades, unos peleaban, otros echaban culpas, yo veía las noticias y escuchaba a las autoridades de turno con las mismas frases que había escuchado antes y que seguiría escuchando en el futuro por los mandatarios y autoridades del momento: “llevaremos esta investigación hasta las ultimas consecuencias”,
Leyendo la palabra , mucho tiempo después de este hecho y después de haber cometido muchos errores en mi vida, recordé la historia de Mefiboset. quien era el nieto del Rey mas poderoso de su época y quien tenia por herencia línea directa al trono; tarde o temprano iba a terminar siendo El Rey.
Yo no era hijo del Rey (Al menos de este mundo) , pero era el hijo del periodista más nombrado y querido en la región del sur occidente Colombiano. Hijo del Periodista que podría ser considerado el padre del periodismo judicial en Colombia, premio nacional de periodismo para su época; me estaba entrenando en estas lides a pesar de mi corta edad por eso de la practica laboral al lado de el, aunque fuera a la fuerza. Al igual que Mefiboset tenia terrenalmente hablando casi todo mi futuro definido; Mefiboset seria el Rey, yo llegaría muy probablemente a ser un periodista como lo fueron muchos de los que me rodearon. Llegaría a ser periodista de segunda generación con toda la transcendencia que puede tener ser el hijo de “El Sr. Periodista famoso” por mas que uno no quiera quitarse la marca.
Pero con su muerte inesperada, no quedo más que huir de mis sueños de gran periodista y correr al encuentro de otro trabajo para el cual si estuviera “apto” como en su momento lo dijeron personas allegadas a nosotros. Para mí, esto fue la caída. Nadie me dejo caer físicamente, pero el mero hecho de tener que enfrentar una situación donde tenia que, por ser el hijo mayor, entrar a sostener a mi familia de cualquier manera, era para mi el comienzo de una larga caída hacia el fondo de un abismo profundo.
En el fondo del abismo donde había caído lo considero como el haber llegado a “lodebar”, ese lugar a donde fue llevado Mefiboset y donde también me toco vivir como uno de ellos, a mi también el Rey me llamo como lo hizo con Mefiboset en 2 de Samuel 9:5, con la pequeña diferencia de que, a el lo llamo el Rey David y a mi, me llamo el rey de reyes y Señor de señores, nuestro amado Dios.
Y al igual que a Mefiboset, a quien el problema de sus piernas le fue cubierto por los manteles de la mesa del Rey David. A mi, mis pecados me fueron perdonados y cubiertos por la Gracia de Nuestro amando Señor Jesucristo. Ahora, soy un hombre nuevo, uno mas que fue llamado a salir de lodebar para disfrutar del palacio del Rey, por la eternidad.
Ahora, yo, he aceptado ser parte de ese linaje escogido, real sacerdocio, del cual habla su palabra.
1 Pedro 2:9 (Nueva Versión Internacional)
9 Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Dia a dia, vivo mi vida dedicándola a Cristo, sin ser perfecto trato en todo lo que me es posible de cumplir con mis responsabilidades y trabajo para llegar a cumplir con sus expectativas y poder estar a la altura de mi salvador. Día a día, mi ministerio se nutre de las pruebas que se presentan en mi vida personal y en mi vida ministerial. Es como si se hubieran formado patrones de pruebas cada que avanzo hacia una escala superior dentro de mi ministerio, es como en la vida militar que tengo que pasar un entrenamiento mucho mas duro cada que quiero o estoy listo para seguir al siguiente nivel dentro de mi desarrollo espiritual. Pero sigo cada vez mas aferrado a mis practicas espirituales, de las cuales puedo dar fe de que están ahí y funcionan. Todos los días busco más de El, mi Dios y señor atreves de su palabra y de la oración. A El y solo a El, sea la gloria.
