Jan
16
2008
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Detrás de cada cara, existe una historia

Hace algunos días estaba modelando esta historia en mi mente y tratando de evitar el comentar a cerca de un cierto presidente de uno de nuestros países latinos, que parafraseando la frase de el famoso hidalgo de la mancha podría definirse como : “…el presidente de un país no muy lejano, fronterizo con el mió, de cuyo nombre no quisiera acordarme…” venia a mi mente como muchos de nosotros fuimos y algunos continuamos siendo demasiado “habladores”, y es que como dice la palabra en 2 Tim. 2:14 “…eviten las discusiones inútiles, pues no sirven nada más que para destruir a los oyentes.” Deberíamos ponernos a la tarea de hablar menos, por que como decía mi abuela : “el que mucho habla, mucho se equivoca”.

Y es que este famoso presidente ha hablado hasta la saciedad, siempre esta tratando de figurar tanto a nivel nacional como a nivel internacional, aun a costa de crearse toda una fantasía y ver en cada uno de sus enemigos políticos alguien que lo quiere matar.

Nuevamente, venia a mi mente, una de las muchas enseñanzas de la abuela donde me explicaba ella el por que Dios nos había dado dos orejas y una sola boca: Ella decía : esto es para que escuchemos mas y hablemos menos. A mi modo de ver, creo que estas personas que hablan mucho  siempre han sido reprimidas de hacerlo, y  al final tratan de ponerse al dia con todo lo que han dejado de contar.

Es aquí donde se unen esta historia que estaba tratando de formar con mi devocional del día de hoy donde se hablaba de las historias que hay detrás de cada persona y lo mucho que desean contarla. Y si usted se fija bien podría llegar a la misma conclusión que me llevo a ponerle titulo a el comentario de hoy: “ Detrás de cada cara, existe una historia”.

En nuestros países latinos, no somos muy dados a que siendo niños nuestros padres nos cuenten historias, este papel era o es mas de los abuelos. Pero poco a poco con el afán del día a día, con el incremento de las necesidades de hacer algo hemos ido perdiendo esa capacidad de escuchar…y no digo oír, por que oímos mucho y a muchos, pero a pocos escuchamos y es aquí donde debemos empezar a mejorar, y el llamado es mucho mas fuerte para aquellos que somos lideres en nuestras iglesias, estamos llamados a escuchar historias, sentémonos con las personas, mayores , menores, jóvenes…escuchemos lo que tienen que decir, les aseguro que cada miembro de su comunidad de fe, cada uno de sus amigos tiene algo que contarle, algo que quiere exteriorizar, preocupaciones, necesidades, dudas…o simplemente historias de cuando eran niños…

Enamorémonos literalmente de las historias que nos cuentan, entremos en esa común-unión (Comunión) con el que la relata y el Espíritu Santo hará el resto. Muchas cosas pasan cuando usted escucha estas historias : usted llega a conocer a la persona que se la cuenta , mucho mas allá de lo que la conocía solamente por saludarla en el servicio dominical o al salir de su casa; Usted apreciara mas a esta persona por que conoce su historia, y el lo apreciara mucho mas solo por el mero hecho de haberlo(a) escuchado; y cuando usted realmente escucha la historia de alguien y ellos se sienten escuchados, también se sentirán que han sido cuidados, se sentirán de algún modo respaldados y es aquí donde nacen las relaciones verdaderas y sólidas. Además, en algún momento usted puede estar en el sitio del que quiere contar su historia.

Cuéntame tu historia…!!! Una pequeña frase que puede comenzar con un largo, muy largo camino de amistad…

Written by admin in: Lo Nuevo |
Jan
08
2008
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El verdadero Regalo

Era increible y casi que poco común ver a dos adultos tratando de buscar entre sus cosas “algo” para regalar, cuando en el día de navidad fueron sorprendidos por toda la familia con varios regalos hacia ellos, sobre todo por que ellos ya nos habían advertido de que de parte de ellos no recibiríamos nada, por toda la situación que se estaba presentando.

Esto me hizo recordar cuando mis dos hijos eran lo bastante pequeños como para no comprender el por que de el intercambio de regalos; y como ellos también, después de recibir sus presentes el día de navidad , corrían hacia sus pertenencias y buscaban entre todo lo que tenían guardado “algo” especial para regalarnos a nosotros como padres, envolviéndolo en papel de regalo y diciéndonos que ese era su regalo para nosotros, así fuera que solo unas horas después, este mismo regalo volviera a la misma canasta de donde había sido sustraído anteriormente.

Así mismo veía yo el pasado día de navidad a mi hermano y su esposa, corriendo emocionados como un par de niños, buscando como responder a los regalos que se les habían dado. Pero lo que ellos no alcanzaban a imaginar era que además de estar celebrando el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, para todos nosotros como familia, lo mas importante, el mejor regalo era que este mismo Señor Jesucristo que hoy cumplía años, nos hubiera permitido la dicha de tenerlos de nuevo en casa sanos y salvos después de haber pasado una experiencia tan dura como la de estar en medio de una guerra y haber sentido de cerca la presencia de la muerte.

Aquí, el verdadero regalo era tenerlos, abrazarlos, besarlos, compartir una buena comida, un techo, una foto. Cosas tan simples, pero tan profundas, que los que ya hemos vivido la experiencia de tener que ver partir a nuestros seres queridos, le podemos dar ese gran valor que tienen.

Nunca dejen de compartir ese “algo” con los demás, con sus familiares, con sus vecinos, con sus amigos de siempre. Ese “algo” que se nos vuelve tan normal en el día a día, ese “algo” que muchos tenemos y que otros no tendrán. Sabemos que muchas familias de soldados destacados en Irak, estas navidades pasadas no pudieron compartir con ellos, pero seguiremos en nuestra tarea diaria de orar por su pronto regreso y por tener la alegría de volver a compartir con ellos todo eso que muchas veces guardamos en nuestros corazones pero que se nos olvida “regalar”: Sonrisas, Abrazos, Tiempo, Cariño, Amor…etc…etc..etc…

No se olvide de compartir ese “algo” que tiene guardado en su corazón, no se olvide de compartir el amor de Cristo.

Written by admin in: Cosas de Familia |

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