Un Milagro llamado Samuel

Hace poco recibi una peticion de oracion ,desde nuestra pagina dedicada a este fin, que me hizo recordar de una bella historia que se encuentra en el libro de 1 Samuel 1:1-20 y que cuenta la desesperada historia de una mujer tratando de luchar y recibir de Dios el milagro de la vida. Lo interesante de esta historia no es el problema que enfrento ana, sino mas bien su actitud: “..con gran angustia comenzo a orar al Señor..”, Y es ahi donde yo quiero felicitar a esta persona que hizo su peticion de oracion, por haber comenzado por el lado correcto: Poner su Oracion ante Dios. Creame mi querido lector anonimo que la oracion es la fuente mas ponderosa de contacto con nuestro creador y como dice Santiago 5:13-18 “La oracion del justo es poderoza y eficaz” Creame mi querida hermana que su peticion a llegado hoy a los oidos de nuestro creador y el en su voluntad le dara la mejor respuesta.

Samuel
Nacimiento de Samuel

1 En la sierra de Efraín había un hombre zufita de Ramatayin.[a] Su nombre era Elcaná hijo de Jeroán, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efraimita.2 Elcaná tenía dos esposas. Una de ellas se llamaba Ana, y la otra, Penina. Ésta tenía hijos, pero Ana no tenía ninguno.
3 Cada año Elcaná salía de su pueblo para adorar al Señor *Todopoderoso y ofrecerle sacrificios en Siló, donde Ofni y Finés, los dos hijos de Elí, oficiaban como sacerdotes delSeñor.4 Cuando llegaba el día de ofrecer su sacrificio, Elcaná solía darles a Penina y a todos sus hijos e hijas la porción que les correspondía.5 Pero a Ana le daba una porción especial,[b]pues la amaba a pesar de que el Señor la había hecho estéril.6 Penina, su rival, solía atormentarla para que se enojara, ya que el Señor la había hecho estéril.
7 Cada año, cuando iban a la casa del Señor, sucedía lo mismo: Penina la atormentaba, hasta que Ana se ponía a llorar y ni comer quería.8 Entonces Elcaná, su esposo, le decía: «Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué no comes? ¿Por qué estás resentida? ¿Acaso no soy para ti mejor que diez hijos?»
9 Una vez, estando en Siló, Ana se levantó después de la comida. Y a la vista del sacerdote Elí, que estaba sentado en su silla junto a la puerta del santuario del Señor,10 con gran angustia comenzó a orar al Señor y a llorar desconsoladamente.11 Entonces hizo este voto: «Señor Todopoderoso, si te dignas mirar la desdicha de esta sierva tuya y, si en vez de olvidarme, te acuerdas de mí y me concedes un hijo varón, yo te lo entregaré para toda su vida, y nunca se le cortará el cabello.»
12 Como Ana estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí se fijó en su boca.13 Sus labios se movían pero, debido a que Ana oraba en voz baja, no se podía oír su voz. Elí pensó que estaba borracha,14 así que le dijo:

—¿Hasta cuándo te va a durar la borrachera? ¡Deja ya el vino!
15 —No, mi señor; no he bebido ni vino ni cerveza. Soy sólo una mujer angustiada que ha venido a desahogarse delante del Señor.16 No me tome usted por una mala mujer. He pasado este tiempo orando debido a mi angustia y aflicción.
17 —Vete en *paz —respondió Elí—. Que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.
18 —Gracias. Ojalá favorezca usted siempre a esta sierva suya.

Con esto, Ana se despidió y se fue a comer. Desde ese momento, su semblante cambió.19Al día siguiente madrugaron y, después de adorar al Señor, volvieron a su casa en Ramá. Luego Elcaná se unió a su esposa Ana, y el Señor se acordó de ella.20 Ana concibió y, pasado un año, dio a luz un hijo y le puso por nombre Samuel,[c] pues dijo: «Al Señor se lo pedí.»

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